¿Por qué huele mal el gas butano?

gas butano

Empezaremos este artículo con una afirmación contradictoria con el título: el gas butano no huele a nada. Es verdad, el gas butano es inodoro. Aunque sí, es cierto, el butano que usamos en casa habitualmente desprende un olor bastante desagradable, fácil de detectar por nuestro olfato.

La culpa de este olor es de un componente denominado mercaptano. La bombona que tenemos en casa se compone entre un 0,25% y un 1% de este componente, responsable del olor del gas butano. El mercaptano tiene diferentes variables y las más utilizadas en el caso del gas butano comercial son la ter-butil, n-propil, isopropil y sec-butil. Este componente se añade al gas durante su elaboración.

Pero la pregunta entonces es: ¿por qué añadirle un componente que lo único que consigue es darle un olor desagradable al gas butano? Básico: por seguridad. Una fuga de gas es muy peligrosa si no la detectamos porque podría acabar con una explosión importante. Es por ello que se añade este componente, el mercaptano, para que nuestro olfato identifique rápidamente una posible fuga de gas y tengamos tiempo de reaccionar.

¿Qué hacer en caso de fuga?

Si detectamos un fuerte olor relacionado con el gas, debemos reaccionar porque es posible que nuestra instalación esté sufriendo algún tipo de fallo o que, simplemente, tengamos una fuga de gas. Aunque el butano no es un gas peligroso, se deben cumplir ciertas medidas de seguridad (y cumplir al día con las revisiones obligatorias).

Las bombonas de butano no explotan, pero si una fuga de gas entra en contacto con una chispa sí podría desencadenarse una explosión bastante grave. Si detectamos una fuga, lo primero que deberemos hacer es cerrar la llave de paso de nuestra bombona para evitar que más gas sea arrojado al aire.

Una vez asegurada la fuga, debemos actuar con precaución para disminuir la concentración de butano: abriremos todas las ventanas, ventilaremos las habitaciones y abandonaremos la vivienda para no inhalar más el gas butano, que podría ser perjudicial aun sin una explosión. Si no podemos controlar la fuga o desconocemos su origen, a todo lo recomendado se añade una llamada a los servicios de emergencia para que puedan estudiar mejor la situación.