Cuatro métodos para saber cuánto butano queda

sensor medidor butano

Cuando la bombona de butano ya lleva unas semanas instaladas y en uso, entra siempre la misma duda: ¿cuánto butano queda? A nadie le hace gracia quedarse sin butano a mitad de una ducha y por eso los usuarios de este gas aprecian saber en qué punto está la bombona. Por suerte, desde hace años diferentes tecnologías permiten de forma sencilla conocer la cantidad restante de butano:

  • Por ultrasonido. Existen dispositivos que, pegados a la bombona o pasados por ella, son capaces de identificar, por medio de ultrasonidos, el nivel de ocupación real de la bombona, aportándonos una información precisa sobre qué porcentaje de gas nos queda aún.
  • Mediante una báscula. Sencillo: a medida que consumimos el gas de una bombona, ésta reduce su peso. Una báscula preparada -programada con los datos del peso de bombona vacía y llena- se coloca en el suelo, y encima de ella ponemos nuestra botella en uso. Cuando la báscula prevé que la bombona está próxima a su peso en vacío, advierte que el gas está a punto de agotarse.
  • Por temperatura. Otro sistema consiste en pegar a lo largo de la botella una pegatina que mide la temperatura en cada punto y que, gracias a eso, puede identificar en qué nivel está el consumo de gas. Así es como puede informar al usuario incluso con el uso de diferentes colores.
  • El sistema de Butano24 para medir la cantidad de gas butano restante en la bombona en uso combina la última tecnología de ultrasonidos con una comunicación directa con el cliente y el distribuidor a través de la aplicación de Butano24. De esta manera, no solo se puede conocer cuándo está a punto de agotarse nuestra botella, sino que, además, contamos con la posibilidad de que nuestro distribuidor conozca al instante que necesitamos una nueva bombona.

¿Cómo guardar bien la bombona de butano?

Foto: srgpicker

Los usuarios de butano normalmente tienen dos bombonas a la vez en casa: la que está en uso y una de reserva. Esta última, la que se guarda a la espera que se acabe la que se está usando, se suele guardar en diferentes espacios: el balcón, la cocina, el trastero… En este artículo vamos a intentar dar cinco sencillos consejos sobre cómo guardar con seguridad la bombona de butano.

 

1 – Siempre en posición vertical

Cualquier envase con válvula de seguridad, como las que se usan en los hogares, debe estar siempre en posición vertical (la válvula hacia arriba), estén llenas o vacías, en uso o en reserva.

2 – La de reserva separada de la de uso

Se recomienda que la bombona de reserva esté almacenada en una habitación independiente de aquella donde esté la bombona en servicio. Esto es: si la bombona en uso está en la cocina, se debe seleccionar otra ubicación para la de reserva. Además, es absolutamente recomendable que ésta se encuentre lejos de cualquier fuente de calor.

3 – Importante ventilación

La habitación o zona donde se guarde la bombona de reserva debe estar provista de una buena ventilación. Si se decide almacenar la bombona en un armario, éste debe tener en la parte inferior unas aberturas que faciliten la ventilación.

4 – Nada de pasillos o escaleras

Si por alguna razón la bombona debe ser almacenada en sótanos o cualquier terreno por debajo del suelo, no se podrán guardar el butano en escaleras o pasillos comunes, así como tampoco es recomendable hacerlo en las zonas comunes de las comunidades de vecinos

5 – Llave de paso

Es posible que las bombonas deban estar en exterior (en una terraza, por ejemplo) y todo aquello que funciona con butano estén en el interior del hogar. En este caso la conexión de gas deberá tener una llave de paso dentro de la vivienda, con acceso fácil, que permita cortar el gas.

El butano en España: una historia de 60 años

Foto: Daniel Horacio

Cartagena, 1957. José Álvarez Sánchez funda la Factoría de Butano con la intención de ofrecer a sus vecinos energía barata en una época en la que España se encontraba en una difícil situación económica. Así se inicia en nuestro país la historia del butano en bombonas, cuya comercialización fue un auténtico éxito para la Factoría de Butano.

Fue ya en 1957 cuando al butano en España se le identifica con ese característico color naranja. En algunos medios de comunicación rescatan las palabras que ya por aquel entonces José Álvarez ofrecía a los periódicos murcianos que se interesaron por su nueva empresa. Para él, no había mejor color para pintar las bombonas en un país que se relaciona con las naranjas. En la hemeroteca se pueden leer críticas a ese color como reclamo de la empresa, pero, poco a poco, se fue introduciendo en el día a día de los consumidores de butano y del resto de la sociedad.

El éxito de la empresa de José Álvarez se traduce en la apertura de una planta de llenado de las bombonas y la instalación de una red propia de reparto, que hizo posible que las bombonas llegasen a Valencia, en un primer momento, y a Madrid, así como a León y Barcelona, donde se abrieron en las 60 nuevas plantas de llenado de esas bombonas. En la segunda mitad de esta década se multiplican las licencias a empresas de cada zona de España que permite hacer llegar el butano a hogares de prácticamente toda la geografía. Si en 1957 la Factoría de Butano llenaba 3.000 bombonas, en 1967 ya repartía 80.000 bombonas, quedando incluso a veces insatisfecha la demanda, tal como recuerdan en Las Provincias.

En los años 70 el éxito es tal que desde Butano SA, la marca con la que trabaja en esos momentos la principal distribuidora, decide implementar un sistema informatizado creado por IBM para mejor gestión de la demanda. Aunque precisamente en la segunda mitad de los 70 y principios de los 80, la liberalización del mercado que trae consigo la llegada de la democracia provoca la creación de la sociedad Repsol, que absorbe Butano SA. A partir de entonces es Repsol la que comercializa el butano (como podemos leer en las bombonas de nuestro hogar o negocio) y en los años 90 se consolida como líder del sector.

La primera década del siglo XXI es la de la creación de la marca Repsol Butano y su expansión a Francia, Portugal y Latinoamérica. También es el momento en el cual vemos la amenaza de competencia para Repsol y las bombonas de diferente tamaño (las clásicas son de 12,5 kilos y han surgido algunas de 6 kilos y otras medidas). Es también en los últimos años donde se enmarca la entrada de Cepsa en el mercado del gas licuado. Actualmente, esta compañía tiene el 25% del mercado, mientras el restante sigue siendo en gran parte de Repsol.

El paso de los años pues, ha supuesto siempre una mejora para la calidad del servicio al usuario, que ve como mejoran las infraestructuras de reparto y las nuevas tecnologías emergen en el mundo del butano para facilitarle la vida.

El camino del butano hasta nuestro hogar

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La mayoría de los consumidores de gas butano reciben las bombonas en casa un día determinado de la semana, con total comodidad. Pero para que el butano, almacenado en esa característica bombona, llegue hasta la puerta del cliente, debe recorrer antes un largo viaje no exento de viajes por carretera, ductos e incluso vagones o mar. En este post explicamos qué recorrido sigue el gas butano desde su producción hasta el consumidor final.

Fase 1 – Producción

El gas butano se puede obtener de dos formas diferentes: o bien en las unidades de producción de gas y petróleo o en unidades de procesamiento de líquidos de gas natural. En el primer caso, estas unidades de producción de gas y petróleo se pueden encontrar tanto en tierra como mar adentro. Normalmente conocemos estas unidades como estaciones petrolíferas y trabajan en extracción de petróleo o gas.

Una vez se obtiene el petróleo o el gas, éste es transportado por mar -a través de petroleros- o por tierra -por tuberías subterráneas- hasta una refinería o una planta de almacenamiento, dependiendo de si lo que se ha transportado es petróleo o gas.

Fase 2 – Transformación y transporte

Una vez el petróleo entra en la refinería, este se convierte en gas que también se traslada por un tiempo a una planta de almacenamiento. Desde allí, el butano es transportado a plantas de llenado de bombonas. Este viaje se puede realizar por carretera -camiones cisterna-, tren -vagones cisterna- o ductos subterráneos.

Una vez el butano está almacenado en las bombonas y listo para ser vendido al consumidor final, el gas vuelve a ser transportado, esta vez a distribuidores y puntos de venta.

Fase 3 – Venta al público

El butano sale en bombonas de la planta de llenado y se dirige por carretera a los centros distribuidores de bombonas y otros puntos de venta al público -por ejemplo, gasolineras-. Desde estos puntos de venta los clientes pueden comprar directamente las bombonas, aunque los distribuidores son los encargados, mediante camiones de reparto, de llevar hasta nuestros hogares las bombonas de gas butano.